Una señal histórica desde Pekín
China ha fijado para 2026 el objetivo de crecimiento más bajo de las últimas décadas: se prevé que el producto interior bruto crezca entre un 4,5 % y un 5 %. La última vez que se fijó un objetivo mínimo del 4,5 % fue en 1991. Es más que una simple cifra: es una señal.
La crisis inmobiliaria y el bajo nivel de consumo como raíz del problema
Las causas son de carácter estructural. La economía china lleva años lidiando con las secuelas de una crisis inmobiliaria y una débil demanda interna. Como consecuencia de la caída de los precios de la vivienda, los propietarios retienen su dinero y compran menos. Al mismo tiempo, los sectores subvencionados por Pekín producen muchos más bienes de los que el mercado puede absorber, lo que da lugar a una dura guerra de precios y a exportaciones a bajo precio.
Obstáculos internos y externos
La debilidad del consumo interno de China, debida a factores sistémicos, sigue sin resolverse. La crisis inmobiliaria y de deuda, que se prolonga desde hace más de cinco años, ha reducido considerablemente el patrimonio privado de los hogares y, con ello, ha debilitado de forma duradera la disposición al consumo. A esto se suman los factores externos adversos: Pekín rebaja sus expectativas en un contexto de incertidumbre global marcado por varios conflictos bélicos y por la disputa comercial con EE. UU.
Lo que los inversores deben saber ahora
Para los inversores internacionales, esto supone una mayor cautela: China sigue siendo un mercado importante, pero los tiempos de las expectativas de rentabilidad de dos dígitos han quedado atrás. Quien invierta en China debería apostar por sectores selectos como la inteligencia artificial, la robótica y la exportación de tecnología, ya que estos serán el centro de atención de la política económica china en los próximos años.
La debilidad estructural del crecimiento en la segunda economía más grande del mundo no es una perturbación pasajera: está modificando de forma permanente los flujos de capital a nivel mundial. Quienes aún tienen sus carteras orientadas al antiguo régimen de crecimiento asumen hoy un riesgo que la plataforma 1000FTAD identifica de forma sistemática y permite gestionar.