El dólar y el franco, la primera opción
En tiempos de crisis se pone de manifiesto en qué monedas confía realmente el mundo. Desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, los inversores han buscado cada vez más refugios seguros: el dólar estadounidense se ha apreciado notablemente, el franco suizo también se ha fortalecido, mientras que el yen japonés se ha mantenido prácticamente estable.
Por qué domina el dólar
A raíz del conflicto, el dólar se había consolidado como la principal moneda refugio: el aumento de los precios del petróleo y los crecientes temores inflacionistas llevaron a los operadores a descartar recortes de los tipos de interés por parte de la Fed para este año, lo que supuso un apoyo adicional para el dólar. El franco suizo también se benefició, mientras que el dólar se vio respaldado por la aversión al riesgo y unos diferenciales de tipos de interés potencialmente más elevados.
El yen: un valor refugio con un signo de interrogación
En el caso del yen japonés, el panorama es más matizado: mientras que el dólar estadounidense se beneficia de su función como moneda de reserva mundial, una mayor aversión al riesgo podría respaldar al yen; ambas monedas tienen carácter de «refugio seguro», lo que hace que el par de divisas USD/JPY resulte especialmente interesante.
Análisis estratégico para inversores
En el caso de las carteras con orientación internacional, en la actual fase de incertidumbre global conviene mantener una parte de la liquidez en divisas refugio. El dólar estadounidense (USD) y el franco suizo (CHF) siguen siendo los valores de referencia más fiables, aunque el yen japonés (JPY) sigue siendo una posición interesante como complemento, siempre y cuando el Banco de Japón no modifique sustancialmente su política.
Las divisas refugio no se negocian principalmente en función de su valoración, sino de la confianza. Y es precisamente esa confianza la que se está volviendo más selectiva a nivel mundial. La plataforma 1000FTAD ayuda a identificar de forma sistemática los riesgos cambiarios y a posicionar el capital allí donde esté realmente protegido en mercados fragmentados.