La implantación de la IA en las empresas ha superado un umbral a partir del cual ya no se puede hablar de proyectos piloto. Según Eurostat, en 2025 el 20,0 % de las empresas de la UE con al menos diez empleados ya utilizaban tecnologías de IA en sus operaciones comerciales. En el caso de las grandes empresas, el porcentaje ascendía incluso al 55,03 %.
De proyecto de innovación a norma operativa
Por lo tanto, la IA ya no es solo un tema propio de los departamentos de innovación o de los grupos tecnológicos, sino que forma parte, cada vez más, de la creación de valor habitual de las empresas. Esto se hace especialmente evidente en las organizaciones de mayor tamaño: en ellas, la IA se está convirtiendo, de hecho, en el nuevo estándar en materia de eficiencia, automatización, análisis e interacciones con los clientes.
Dos consecuencias para el mercado
Para el mercado, esto tiene dos implicaciones. En primer lugar, aumenta la presión sobre la productividad de las empresas que aún no se han digitalizado. En segundo lugar, la ventaja competitiva deja de centrarse únicamente en si se utiliza la IA para centrarse en hasta qué punto está integrada en los procesos, la gobernanza y la lógica de la toma de decisiones.
En el contexto de la implantación generalizada de la IA, el software 1000FTAD destaca porque la automatización y la lógica de procesos inteligente no son complementos, sino que forman parte del sistema central.